Después de juguetear con su cuerpo hasta cansarse pero sin concretar el acto sexual, Adriana lo había dejado. Un rato después de que ella se retiró los grilletes se abrieron. Ella le había dejado un refrigerador con comida, tenía un baño. Tomó una ducha, comió un sándwich. Era como un pequeño búnker aprovisionado con todo lo que necesitaba. Se dió cuenta de que no había cubiertos y lo poco que había era plástico, nada que pudiera usar como arma. También tenía una TV con algunos canales de películas. Hizo algunos ejercicios. Hasta que la voz de Adriana por un parlante le anunció que entraría, que se volviera a colocar en la cama, sus tobillos y brazos extendidos, los grilletes se cerraron en automático. Él vio como había una pequeña luz verde que confirmaba que efectivamente estaba bien engrillado. Había pensado en todo la hija de puta pensó con una mezcla de furia y admiración. ¿Cuando había aprendido ella todo eso y con qué dinero lo había hecho? No le había dejado ropa, así que él u