Dante entró en la habitación de su casa con cuidado, tratando de no despertar a su pequeña hija Catalina que dormía junto a su madre, Adriana. Su pequeña esposa. Una sensación de ternura lo invadió al ver esa escena, recordando lo afortunado que se sentía de tener a esas dos mujeres en su vida, aparte del pequeño León. Decidió llevar a Catalina a su habitación para que descansara adecuadamente, asegurándose de que estuviera cómoda y abrigada en su cuna. Después, volvió a la habitación donde Adr