Becca se encontraba de pie junto a la reja de la pequeña ventana en su habitación, luchando con todas sus fuerzas para abrirla, aunque sabía que estaba abocada a una tarea completamente inútil. Lo que antes era simplemente un ventiluz ahora se había transformado en una pequeña ventana gracias a las gestiones de su amante, su adorada Blanca. Sin embargo, en lugar de sentirse agradecida, Becca se sentía frustrada y atrapada sin salida en aquel mundo hedonista al cual la sumergió el misterioso Gre