Greg se levantó de la cama y se dirigió hacia el ventanal de su habitación. Observó cómo la luna brillaba en el cielo nocturno, iluminando tímidamente el paisaje que se extendía frente a él. Las dudas seguían martillando en su cabeza, y no podía evitar preguntarse si estaba tomando la decisión correcta al seguir con Becca en cautiverio. El aire fresco de la noche acariciaba levemente su rostro, mientras el viento susurraba palabras de advertencia en sus oídos. Greg sabía que estaba jugando con