Capítulo 14. Lava ardiente
Era pasada la medianoche y la mansión Grant estaba envuelta en un silencio absoluto. Viola se removió en su cama sin poder conciliar el sueño. El uniforme del colegio todavía estaba tirado en una silla, y su mente no dejaba de reproducir el día: las miradas de los chicos, la reprimenda del director, la tensión en el auto con Lionel… y esa rabia extraña que había sentido al ver cómo él besaba la mano de Rachel.
Se levantó, se puso un camisón corto de seda negra y bajó descalza hacia la cocina. E