Becca respiraba entrecortadamente mientras Blanca entraba en la habitación con una bandeja de comida en sus manos. Sus ojos se encontraron, y Blanca pudo ver el miedo y la angustia reflejados en los de Becca. Antes de que pudiera decir algo, Becca se desmoronó sobre la cama, abrazando sus rodillas mientras las lágrimas comenzaban a caer por su rostro. — Ya no puedo más, Blanca — sollozó Becca —-. Tengo tanto miedo de Greg. Siento como si fuera un tiburón a punto de atraparme — susurró la muchac