Pervertido y hermoso.
Lo que Isaías estaba experimentando no era egoísmo, era algo mucho más fuerte, podría simplemente retirarse y dejar que su beta que si tiene buenos planes con Zoe la conquiste, pero, le es imposible, la quiere para él y no puede desistir, incluso le provoca celos ver como ella le sonríe.
—Entiendo, somos amigos y ya estoy cansada de que me vean la cara—. De un momento a otro Zoe se llenó de amargura.
—¿Vamos a pasar el tiempo presentándonos?, o vamos a disfrutar de este hermosísimo yate— interv