Unión perfecta.
Isaías tiró del delicado brazo de Zoe haciendo que con el mismo impulso ella se diera la vuelta, y que a la vez su pequeño cuerpo desnudo chocara contra sus músculos firmes y duros.
— ¿Dime, qué tanto te tocó? —, la interrogó con furia desbordante, y su voz sonaba profunda y espeluznante.
—Él solo besó mis hombros y cuello—. Ella muy sincera le dijo la verdad y él furioso empezó a bramar, y sus ojos azules pasaron a estar dorados; entonces empezó a olfatear como perro cuando huele un tajo, y lu