Lo siguiente que sintió Zoe, fue; ser arrojada sobre un colchón, que hizo rebotar su cuerpo con suma suavidad. Espantada observó a todas partes con recelo, sintiendo como el corazón se le aceleró cuando fue capaz de darse cuenta de que estaba dentro de una recámara a solas con el producto de sus alucinaciones más calientes.
Los ojos azules que la veían extrañamente pasaban de manera momentánea a tener tonalidades grises como el acero, que centellean con diversión irónica, e iban haciendo un rec