Un suspiro de paz.
El ataque de los vampiros solo fue una distracción para que los soldados de Jared abandonaran sus puestos para enfrentar el peligro, dándole la oportunidad a Isaías, quien llegó justo en el momento en que la batalla se desataba; iba directo a proteger a su luna cuando el beta se interpuso en su camino.
—Sabía que esa mujer estaba ocultando algo— escupió el beta furioso viendo como Zoe los tomó desprevenidos.
—¿La admira?, lo sé, mi luna es asombrosa— fanfarroneó Isaías sin dejar de observar a Z