Capítulo 8

Clara

Estoy anonadada.

Con manos temblorosas y sin todavía dar crédito a lo que sucede, busco entre mis canastas personales, pues no estaba preparada para vender tanto a una misma persona, y escojo la más bonita, la que tiene los lazos morados, pues quedará perfecta con la decoración de esos perfumes, y los coloco todos de forma estética.

Tomo algunas de mis flores para adornarlos y se los entrego.

—E

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