Garthor
Me quedo congelado en el mismo lugar, incapaz de responderle a mi madre, siquiera de mover un músculo, con el corazón latiéndome impasible y potente, y una resequedad en la garganta que me empuja a aclarármela. Y lo hago, pero aun así no puedo hablar.
—¡Garthor, di algo! ¡Tan impresionado estás! Me imagino lo feliz que te encuentras. Mira que ser el prometido formal de la sobrina del rey ¡Ay, nuestra familia ha entrado en la buena fortuna y la bendición! —exclama mi madre, sin saber que