Capítulo 123 Sin vuelta atrás.
Pablo Mendoza sonreía mientras jugueteaba con su celular. Elizabeth necesitaba su ayuda, y eso era todo lo que necesitaba saber. Ni siquiera le interesaba el porqué.
Lucía, que acababa de llegar a casa, lo observó extrañada. Hacía mucho que no veía a su hermano sonreír así.
¿Pablo sonriendo… así?
No quiso indagar demasiado, ni tentar a la divina providencia que estaba logrando ese milagro momentáneo.
—¿Cómo estás, hermanita? —preguntó con amabilidad, levantándose del sillón, visiblemente feliz