Federico seguía sumamente preocupado por la situación en la empresa que compartía con los Sáenz. Quería vender su parte, pero en esas condiciones no encontraba un comprador dispuesto. Renata parecía decidida a destruirlo todo si él no aparecía. No le quedaba otra opción más que viajar.
Siguiendo el consejo de Víctor, decidió hablar con Elizabeth.
—Necesito hablar contigo —dijo, justo después de hacer el amor.
Ella lo miró sorprendida; su esposo estaba extremadamente serio.
—¿Pasó algo grave? —pr