Lizzy y su padre charlaban de manera amena en la biblioteca. Aquel lugar se había convertido en un refugio para ambos. Mientras Federico trabajaba en su despacho, ellos leían y luego compartían sus puntos de vista, algo así como un club de lectura, pero de a dos.
—No me gusta el carácter de Anne Elliot —dijo Lizzy, haciendo una mueca—. ¡Expresar nuestros sentimientos nos libera! No sé si habría podido contener un amor tan grande por tantos años...
Su padre la observó detenidamente.
—A veces es l