Aunque Elizabeth seguía enojada y aún no le perdonaba lo que había hecho, algo en su interior le decía que él decía la verdad.
Aun así, no le importaba. Si cedía un milímetro, él volvería a actuar igual, y ya no estaba dispuesta a permitirlo.
Una de las primeras cosas que hizo fue escribirle a Adrián. No sabía cómo, pero en poco tiempo él había logrado ganarse su confianza y cierto cariño. Sentía que, por primera vez, había alguien fuera de su entorno que la escuchaba sin juzgarla, que solo opi