No sólo Federico había visto las fotos de Lizzy con Adrián. Pablo también las vio.
Y en ese momento, tomó una decisión definitiva: volvería, pero no como el niño bueno, el amigo paciente, el joven correcto. Ese papel no le había servido de nada. Esta vez sería distinto. Sería inteligente. Sutil. Determinado.
Ver a Elizabeth tan bella, en brazos de otro hombre, desató dentro de él una furia que llevaba tiempo dormida. Dominado por los celos, decidió no esperar más. Ningún otro hombre vendría a ar