El plato no era complicado, pronto estuvo en la mesa.
Andrés fue sentado en el lugar más lejano de Sebastián.
Pero cuando Laura se dio la vuelta por cubiertos, él empujó su silla hasta quedar junto a Sebastián.
Sebastián volvió la cabeza.
Andrés lo miraba con cuidado, sonriendo.
Sus ojos mostraban afecto y curiosidad hacia él.
Al ver su cercanía, Laura se sintió intranquila.
Tomó un pedazo de alita y se lo puso a Andrés.
—¿No decías en el hospital que querías alitas? Come.
Pero Andrés p