Esa palabra golpeó directamente el corazón de Sebastián.
No respondió, pero no pudo evitar bajar la cabeza, rozando con su mejilla la frente del niño.
Después de los exámenes, Sebastián supo que Andrés tenía una cardiopatía congénita.
Llamó muchas veces más a Laura, pero no contestaba.
Surgió en él más resentimiento hacia ella.
Siempre fingía ser una madre amorosa, pero en el momento crucial ni siquiera aparecía.
De regreso a la habitación, se sentó en silencio junto a la cama, observando