Carlos, con una bolsa de compras en la mano, al ver a Sebastián, también se quedó paralizado.
La atmósfera era extraña y tensa.
El corazón acelerado de Laura.
La gravedad de Carlos, la confusión de Tomás, la inocencia y curiosidad de Andrés y la mente de Sebastián, un caos de emociones.
La broma despreocupada de Tomás rompió el silencio.
—Sra. Benítez, ¿este es su hijo? Qué lindo, se parece un poco a mi señor.
Una frase casual, pero despertó a Sebastián.
Las emociones confusas en su pecho