Lisa
Época actual.
Nunca pensé que acabaría viviendo en un pueblo tan pequeño que cualquiera podía adivinar lo que ibas a desayunar antes de que lo pidieras. Pero ahí estaba yo, diez años después, detrás del mostrador de mi propia cafetería, sirviendo café mientras el vapor empañaba los vidrios y el aroma dulce del pan recién hecho llenaba el lugar.
La campanita de la puerta sonó, y supe quién era antes de levantar la vista.
Rafa.
Siempre aparecía a la misma hora, como si tuviera un