Mundo ficciónIniciar sesiónMe abracé a mí misma, pero no dejé de caminar. Maldije por lo bajo.
Por mucho que me molestara seguir, no me detendría hasta llegar a mi casa. Lo único que quería era darme una ducha caliente y meterme en la cama hasta que Cristo bajara a decirme que era suficiente. Me lo merecía. Tenía el derecho a hacerlo.
El chico del que llevaba enamorada la vida entera acababa de romperme el corazón por completo.
En ese momento pasó lo último que me faltaba para completar la noche: come







