Los días pasaron, y luego se convirtieron en semanas, hasta que, de un momento a otro, ya estábamos cerca de los exámenes de final de semestre. El viernes nos informaron en la escuela, que los días después del quince de diciembre, estarían dedicados a las pruebas, así que, como era de esperarse, se desató cierto revuelo entre mis compañeros de clases.
No éramos sólo Ari, Carla y yo; mi hermano mayor y mi novio también comenzarían a hacer exámenes para entrar en las vacaciones de Navidad. Ningun