Julián me anunció que sus padres estarían en la ciudad y aprovecharía eso para que nos conociéramos.
—¡Ay Dios! Esto me pone de unos nervios.
—No hay motivo, es solo una comida y ya.
Para mi era mas que una simple comida, era conocer a mis futuros suegros y dada mi experiencia anterior era que temía ese suceso.
Recuerdo la madre de Arturo cuando me conoció, me miró de arriba a abajo con total desprecio, le estaba robando a su bebé de veinticinco años y quien ella asumió que se quedaría a su lad