Luisa abandonó la cabaña junto a su hermano, sumergiéndose en la densidad del bosque nocturno. Caminaban con una tranquilidad que solo poseen quienes verdaderamente conocen un lugar, sus pasos silenciosos deslizándose entre raíces y hojas secas como si fueran dueños no solo del territorio, sino del mismísimo tejido de la oscuridad.
La luna filtró sus hilos plateados entre las ramas, tejiendo sombras movedizas a su alrededor. Fue Nikolas quien rompió el hechizo del silencio, su voz un susurro gr