Luisa abandonó la cabaña junto a su hermano, sumergiéndose en la densidad del bosque nocturno. Caminaban con una tranquilidad que solo poseen quienes verdaderamente conocen un lugar, sus pasos silenciosos deslizándose entre raíces y hojas secas como si fueran dueños no solo del territorio, sino del mismísimo tejido de la oscuridad.
La luna filtró sus hilos plateados entre las ramas, tejiendo sombras movedizas a su alrededor. Fue Nikolas quien rompió el hechizo del silencio, su voz un susurro grave que parecía emerger de la tierra misma.
—Luisa, sabes que estamos tomando demasiados riesgos. Lo primero que propusimos fue la alianza, la estrategia de presentar la idea del vínculo destinado… es atractiva para cualquier cambiaformas —Hizo una pausa, buscando las palabras precisas en el aire frío— Pero cada persona que involucramos, cada verdad a medias que sembramos… cambia el tejido del tiempo. Estamos tirando de hilos que no deberíamos tocar.
Luisa no respondió de inmediato. Su mirada se