La decisión estaba tomada, finalmente éramos una. El acuerdo resonó en cada fibra de mi ser: era hora de cambiar. No podía seguir teniendo a esa nueva parte de mi, la aceptación de que mi vida, mi realidad era otra nunca sería la misma, llegó y con ella la paz que necesitaba dentro de mi. Suspiré el cambio no sería algo difícil ni complicado había visto a Axel transformarse, una explosión de poder y gracia felina, pero nada me preparó para la realidad de vivirlo en primera persona.
No fue dolor