Capitulo 40

La áspera caricia de su lengua volvió acariciar mi mejilla dejó una sensación de calor y una posesividad que no pudo ignorar. Mientras la magnificencia de su tigresa blanca lo miraba con esos ojos llenos de picardía, una parte de él, la parte del Beta consciente de las implicaciones, sintió la necesidad de advertirla. Su voz sonó ronca, mezclando asombro con un dejo de seriedad.

—Gatita... —dijo, manteniendo la mirada en sus ojos felinos— Lo que estás haciendo... me estás marcando. Con tu olor.
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App