Miriam había escuchado llegar a los visitantes y el murmullo de voces a lo lejos. Permaneció en su habitación, conteniendo la respiración, esperando a que los pasos se alejaran antes de atreverse a abrir la puerta. Ella estaba consiente que Axel no dejaría que nadie le hiciera daño pero el miedo la mantuvo paralizada en la habitación hasta que el silencio volvió a adueñarse de la cabaña, salió con cautela.
Sus pasos silenciosos la llevaron hasta el umbral de la estancia principal, donde se detu