Capítulo 31.
Capítulo 31
Miguel mantenía a Sofía estrechada contra su pecho, sentados ambos sobre el escritorio despejado de documentos.
Sofía apoyó la frente en el hombro de él, escuchando cómo el ritmo cardíaco de su esposo regresaba lentamente a la normalidad.
No era solo sexo; era una declaración de guerra contra todo lo que intentaba separarlos.
—No quiero que te muevas —murmuró Miguel, su voz era un hilo ronco que acariciaba el oído de ella. Sus manos, aún posesivas, trazaban líneas invisibles por la