CAPÍTULO 103.
Capítulo 103
El penthouse ya no era una fortaleza; ahora, sin la presencia de Sofía y el llanto de Gael, se sentía como un mausoleo.
El zumbido constante de los equipos médicos y el ir y venir de las enfermeras era el único ruido que rompía el silencio sepulcral de la casa, el aire se sentía estancado, cargado de una pesadez invisible que parecía asfixiar a Miguel.
La luz del sol que entraba por los ventanales no tenía piedad. Era una claridad blanca, fría, que resaltaba el vacío dejado por la