CAPÍTULO 104.

Capítulo 104

La habitación de Gerardo no se había sentido tan grande. Antes, el espacio estaba abarrotado de monitores que pitaban rítmicamente, tanques de oxígeno que siseaban y cables que colgaban por el suelo como venas artificiales. Ahora, solo quedaba el eco del vacío. Las marcas de las ruedas de la cama todavía estaban pegadas a la alfombra, como cicatrices de una batalla perdida.

Miguel estaba sentado en el suelo, apoyado contra la pared, justo donde antes solía estar el respirador. Tení
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