CAPÍTULO 81.
Capítulo 81
El sonido de la lluvia fue reemplazado por el eco metálico de las cizallas cortando el chasis de la camioneta. El barranco estaba abarrotado de luces blancas y uniformes amarillos que se movían entre el barro.
Guzmán, con la ropa empapada y el rostro pálido, se mantenía al borde del camino, mirando hacia abajo. Cada segundo que pasaba se sentía como una hora.
—¡Lo tenemos! —gritó uno de los rescatistas desde el fondo de la pendiente—. ¡Traigan la camilla, está perdiendo mucha sangr