CAPÍTULO 52.
Capítulo 52
El pequeño cuarto de servicio se sentía más estrecho que nunca. Miguel seguía arrodillado, presionando una gasa contra el tobillo de Andrea. Sus movimientos eran precisos, rápidos, pero carentes de cualquier rastro de la calidez que la joven tanto anhelaba.
—Duele mucho, Miguel... de verdad siento que me voy a desmayar —susurró Andrea, dejando que su cuerpo se inclinara peligrosamente hacia él.
Ella buscaba el contacto. Quería que él la sostuviera. En su mente, ella era la viva imag