CAPÍTULO 18.
Capítulo 18
La música en el salón de la gala era suave. Miguel no pidió permiso; simplemente extendió su mano hacia Sofía con una seguridad que no admitía réplica. Ella aceptó, sintiendo cómo sus dedos se entrelazaban, y de inmediato la condujo hacia el centro de la pista.
A medida que se movían, el resto de las parejas pareció desvanecerse a su alrededor. De pronto, el sistema de iluminación del salón ejecutó un cambio dramático. Las luces generales se atenuaron hasta casi desaparecer, dejando