—Podemos simplemente cancelar la visita de uno de los dos —dijo Dominic, sentado en el sofá con los codos sobre las rodillas, su expresión tensa, sus manos entrelazadas frente a él como si pudiera resolver el problema físicamente si las apretaba lo suficiente.
—No —dijo Mara de inmediato—. Ya les dijimos que sí a los dos. No vamos a quitarles eso ahora, no después de todo lo que costó llegar a esta decisión, no después de las cartas y las visitas y todo lo que tuvimos que procesar para llegar h