Los días pasaron, y Ximena se “recuperó” bastante bien. Sabía que su lesión había sido bastante difícil, pero no entendía el porqué de tantas muestras de sangre y análisis a los que era sometida.
Siempre que preguntaba sobre su propia condición, sólo recibía una respuesta.
«Su esposo se lo dirá en cuanto lo llame.»
Desde lo ocurrido lo ignoró e incluso cuando lo veía en su habitación le arrojaba todo lo que tenía al alcance de su mano.
No le permitió hablar ni estar con ella.
Lucas