La enfermera que en algún momento estaba previendo su futura gloria, se estremeció al ver la actitud de Lucas. Por un segundo había olvidado lo terrible que podía ser.
—Y a ti... ¿Quién te dio el derecho de prestarme o dejarme como si fuera un misero objeto?
La voz aún más baja y molesta de Lucas estremeció a ambas. Una comenzó a temblar y la otra, cerro su libro al “reaccionar” y lo observo en silencio.
—Oh, cierto. Me disculpo por eso, sin embargo, de hecho, no es la primera vez que hac