Capítulo 46. Puro Placer.
Un hormigueo delicioso recorrió la piel de Catalina en el preciso instante en que los dientes de Francesco mordisquearon con suavidad la tersura de su hombro, una caricia posesiva que le inundó de calor.
Al mismo tiempo, notó cómo las manos cálidas y firmes de él ceñían su esbelta cintura, extendiéndose con una lentitud sensual hasta acariciar su vientre.
Aquel contacto dual, la ligera mordida cargada de una promesa implícita y la suave exploración de sus manos, encendió una chispa de anticipac