Capítulo 15. ¿No me recuerdas?
Sin calzado alguno, Catalina transitó pausadamente desde el sanitario hasta el dormitorio, experimentando asombro al no divisar al caballero aguardándola; tomó asiento en el borde del lecho, esforzándose por traer a la memoria los sucesos de la velada precedente, más su entendimiento se encontraba totalmente vacío.
Era incapaz de evocar algo más que las expresiones del sujeto mientras vociferaba «¡Comprada!»
Un torrente salado resbaló por su rostro, la inmovilidad la atenazaba en aquel ignoto p