Capítulo 134. Debate mental.
Roger entró a la habitación, y la atmósfera cambió instantáneamente. Sus ojos, afilados como cuchillos, se clavaron primero en Marco, y por un instante, un entendimiento silencioso y tenso pareció cruzar entre ellos.
Era una mirada cargada de historia no contada, de batallas pasadas o quizás de una complicidad oscura.
Luego, con una lentitud casi deliberada que estiró la tensión en el aire hasta el límite, su mirada se desvió, deslizándose con una solemnidad helada, hasta posarse finalmente sob