Arturo se retiró muy enojado, y sentí un vacío inmenso en mi corazón que me impedía tomar aire para respirar con normalidad. Coloqué la mano en mi pecho e intentando controlar la respiración, un fuerte suspiro me ahogó, y el llanto se apoderó de toda mi razón. Arturo quiere llevarse a las niñas y eso me duele. No me dijo que quiere llevárselas para siempre, pero este podría ser solo el inicio de todo.
Intenté alejar los pensamientos tristes de mi mente, y limpié como pude las lágrimas que mojab