Después del vergonzoso momento en el comedor con la familia Parker, me retiré llorando por el mal trato del Sr. Diego. No podía soportar más una humillación.
Regresé a la cocina junto a Martina.
―Te dije que podía hacerlo yo―dijo ella en tono suave y a la vez preocupada.
―No pasa nada, debía ayudar en algo, ¿no?
―Sí, eso está bien, pero no tienes que aguantar ese trato. Sabía que él Sr. Diego podía lastimarte. ¿Te dijo algo más?
―No, pero antes sí comentó que le parecía familiar.
Martina abrió