Me puse de pie aún con un ardor en la herida, pero no me importaba, debía tomar el control de la situación con Eros de una vez por todas. Esta vez se había ido demasiado lejos al involucrar a las hermanas de Samantha para lograr su cometido. Aunque lo peor era conocer la complicidad que tenía con Alicia.
Me levanté dando pasos lentos hasta el baño, me tomé un calmante fuerte para el dolor y Alicia entro de nuevo a la habitación.
―Mañana tenemos un almuerzo con mis padres.
―¿Tenemos?―dije observ