En la cima de una montaña, un parpadeo rojo alumbra en las penumbras que cubren todo el lugar. Un brillo destella en el cielo, y las plantas pequeñas empiezan a marchitarse.
Mientras tanto, en la ciudad, llueve a torrentes. En esos días ha estado muy húmedo, y el calor ha enviado a varios al hospital.
—No creo que puedas ir a casa con esta tormenta —le advierte Liah. Ella levanta la cabeza para encararlo y sonríe al verlo traer chocolate en una bandeja—. ¿Por qué te has quedado hasta tarde?
Él