Es abrumadora la manera suave en que sus labios son atrapados y saboreados, no solo porque se siente delicioso al paladar y el cosquilleo es puro placer, sino también porque se percibe como un gesto apasionado y hambriento.
Ella, con los ojos agrandados y el pulso acelerado, empieza a mover la boca a la par del rubio. Le parece fascinante que estas se acoplen tan bien.
Una lamida a su labio inferior la hace respingar, pero se encuentra demasiado extasiada como para hacer algo diferente, más que