Las miradas cómplices entre Liah y Wendy se hacen recurrentes, sumadas al nerviosismo que muestran cuando están juntos. Esos días, la morena se la pasa en la casa con la excusa de que ha estado estresada en la biblioteca; sin embargo, su madre intuye que se debe a los celos que los coqueteos de Lulú con Liah le provocan.
Y, aunque ha tratado de disimular que eso no la afecta, es muy obvia en su proceder cuando la criada aborda al rubio.
—Este maldito calor nos va a derretir a todos —se queja Li