Ella corre lejos del rubio, quien la sigue y la ataca con el agua que sale de su palma. Pronto él la alcanza, pero en lugar de arremeterle con las gotas frías, la carga por la cintura y flota con ella en el aire.
Las risas desaparecen y sus miradas se conectan de manera especial. Ella oculta el rostro en el pecho firme, pero un susurro en el oído la hace respingar.
—Mira a tu alrededor... —le dice él con voz suave.
Wendy no puede evitar tiritar cuando un escalofrío le recorre el cuerpo, debido