Mundo ficciónIniciar sesiónPara Cece, ir a la Universidad es el primer paso para la vida adulta e independiente. Sobre todo cuando va a estar sola y lejos de casa. A no ser que encuentre a alguien allí, alguien como el hermano de su mejor amiga. Cece ya estuvo enamorada de Jack cuando eran pequeños, pero él era el hermano de su mejor amiga hasta que el accidente pasó y Jack decidió elegir la Universidad más alejada de casa. Ahora, después de tres años se vuelven a encontrar y va a ser un choque de emociones. Irse tan lejos no va a servirles para olvidar, tendrán que sanar juntos.
Leer más10 AÑOS DESPUÉSCECE—¡Jack! —grito, todo sigue tan vacío que hay algo de eco. Baja las escaleras y aparta unas cajas del camino con el pie. Me sonríe y el corazón me salta en el pecho. Con el paso del tiempo no he dejado de quererlo más y más. —Ya voy ya voy —dice y empuja la pila de cajas del medio.—Gracias. Pesa, ¿sabes? —bromeo.Sus manos, tan grandes y seguras, me quitan unos mechones del pelo de la cara y me escucho soltar un suspiro tonto. Están siendo unos días locos y ahora nos queda mucho por delante.—Ve a sentarte, deja que me ocupe yo.Quiero gimotear por lo bueno que es. Me pone muy sensible tener una pareja como él, alguien tan perfecto. Está haciendo la mudanza prácticamente solo.—Hay mucho por hacer —digo—. Quiero ayudarte, terminaremos antes.Suspira, sé que a él tampoco se lo pongo fácil con mis insistencias cuando lo único que quiere es que descanse. Pero me quiero quitar esto de encima, hemos atrasado el mudarnos durante estos últimos años hasta que ya ha sido
JACK—¿Dónde está?No es difícil saberlo. Me planto en la puerta de casa de mis padres y llamo al timbre. Claro que me preocupa que haya venido, ha venido sola y como se desmorone otra vez... Pero no, está sentada en el sofá y no soy consciente de lo intranquilo que estaba hasta que me mira.—¿Qué haces aquí? —me pregunta y se levanta.—Estaba preocupado. ¿Todo bien? Asiente lentamente y se arrastra a mi lado. Levanta la mano y me la deja en el pecho, tocándome como si fuera un perro que necesita calmarse.—Todo bien.Cojo su mano y me la llevo a los labios. Hace tanto que no entro aquí que ni siquiera recuerdo si antes se sentía así o si olía así.—Jack. ¿Jack qué? Giro el cuello y lo miro. Cee se me escapa de las manos y quiero atraparla pero ya es tarde, se pone de puntillas y me da un beso fugaz en la mandíbula.—Habla con ellos —me susurra y me da otro beso—. Te quiero.Yo la quiero pero esto es una encerrona de manual. La casa entera se me cierra cuando ella sale y me deja so
CECELo he echado de menos. Para todo y eso que han sido solo unos pocos días.Me empuja sobre él y mis hormonas toman el control. Es tan guay tener un espacio tan íntimo como este... Él gruñe y yo me froto con más ansias. Su camiseta me descubre los muslos y se enreda mi tanga de hilo entre los dedos animándome a seguir. Lo necesito y por lo que estoy sintiendo contra mi entrepierna, él también. —¿Tanto me has echado de menos? —se burla.—Por lo que noto, estamos igual. Levanta las caderas a la vez que me empuja contra él. Él gruñe y yo gimo más. Nos da la vuelta en la cama, a Jack le gusta mandar, ser dominante y hacer conmigo lo que quiera porque sabe que yo soy suya.—Jack... —jadeo. Abre la boca contra la mía como si fuera a retarme para que le diga lo que quiero: que me folle. Pero no le sale nada porque su teléfono empieza a sonar con insistencia.—Joder.—No le hagas caso —le pido. Me empuja con cuidado a su lado y de paso me besa. Un beso ligero que me deja con ganas de m
CECEMis padres no tardaron en ingresarme el dinero de los Bennet en mi cuenta, soy consciente de que es muchísimo dinero y que los Bennet quieren que lo tenga yo porque creen que lo merezco. Jack lo necesita más, está trabajando todas las tardes y ahora se aplica a tope con sus trabajos para pasar sin penas a su último año universitario. Tiene un apartamento que pagar y nadie le ayuda con los costos de los estudios. Nunca lo había visto tan aplicado en nada para conseguir aunque sea media beca, me he enterado de que tiene unas deudas con el banco por préstamos de estudios.El dinero no me pertenece aunque esté en mi cuenta bancaria, por eso cuando por fin paso mis exámenes de conducir, busco un coche que le guste a Jack. Me ha costado, he conseguido sortear la autopista a la mínima velocidad permitida y Peter me dejó ayer su coche para llevarnos al bar y tardé más de la cuenta. Tampoco me queda ya tanta vida social, encontré un psicólogo y mis padres estuvieron muy insistentes en qu





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