Punto de vista de Mariana
Me ignoró. "Yo me encargo", dijo por teléfono. "Sin demoras. Sin refuerzos. Iré solo."
Sentí un nudo en el estómago. "Dimitri."
Continuó: "Envíame los detalles. Las coordenadas. La hora. Estaré en posición al anochecer."
Me acerqué, extendiendo la mano hacia su brazo. "Dimitri, para."
Terminó la llamada. Finalmente me miró.
"Está hecho", dijo.
Se me encogió el corazón. "¿Qué acabas de hacer?"
Su voz era tranquila. Demasiado tranquila. "Lo puse en marcha."
Lo miré fijam