La fiesta de Nicolás había comenzado y Renzo sabía muy bien que a su amigo no le gustaba hacer algo sencillo. Era un evento privado, pero aquel sitio estaba lleno de personas, muchos famosos, hombres importantes.
Renzo la mira con una sonrisa en su rostro, detallando en su mente lo que aquella mujer traía puesto. Estaba claro que aquel vestido ajustado no iba a pasar por alto, ella tenía unas magníficas piernas para lucirlo y aquella actitud que lo sacudía.
—¿Piensas mirarme por mucho tiempo má